Jornada TCA al cake de remolacha

Parece que fue ayer y sin embargo ya hace casi un mes de la Jornada TCA de Èlia Fibla. El 17 de Junio concretamente. Creo que ha sido una de las más largas resacas que he tenido. Tengo que confesar que he tenido muy pocas resacas en mi vida, pero eso sí, las que he tenido han sido transformadoras. La primera durante la que conocí a mi ex, y mira que me duró años. O sea que no digo más. Pero esta historia se inició unos cuantos meses atrás…Volvamos pues a una oscura tarde de invierno.

Antes no me olvide. Inciso: todas las fotos de este post pertenecen a The Artisan Photo Studio y me encantan!

Pues eso, como contaba, una oscura tarde (probablemente noche) de invierno, cansada tras trabajar y ocuparme de mis quehaceres como madre, descubrí Business Craft. Mis párpados muy probablemente a duras penas se aguantaban y mi estomágo ya había sucumbido a romper la dieta una vez más. Lo descubrí a través de varias personas que conozco y admiro y me dije que eso no podía ser casualidad. Pero claro eso de convertir mi hobby en mi negocio, como os podéis imaginar no sabía si iba mucho conmigo. ¿Realmente quería eso? Aún así, una que es una mosca curiosa y culona por naturaleza (y un poco adicta a la formación) no lo pudo evitar y se inscribió. Así, ya me véis formando parte de esta tribu más.

El curso ha superado en 1000 mis expectativas! ¡Cuánta información! ¡No hay quién la termine! Consta de 5 módulos, cada uno con 5 mega lecciones. Cada módulo toca una parte vital para un negocio: fiscalidad, producto, marketing…Como os podéis imaginar, como madre trabajadora con hobbies, y algunos cada vez más business, me he quedado una lección por atrás y eso sin contar que ¡no he tocado el contenido adicional! Que si un curso de vídeo por ahí, otro de Ilustrator por allá, un libro… Total, que este no era el objetivo del post pero bueno, ya aprovecho para deciros que si eres un colibrí como yo no te lo puedes perder. Y, no, no me pagan para promocionar. Que una cada vez más hace lo que le apetece.

El caso es que al finalizar el curso se organiza un gran encuentro con todos los participantes, la Jornada TCA. Una oportunidad para ponernos caras. Y esta vez se extendió también a los suscriptores the Craft Academy.

¿Y adivinas quién participó?

Pues sí, mademoiselle Sonia. Es decir una servidora.

Lo hice como participante en la jornada pero también como pastelera. Y es que si algo tiene Èlia no sólo es que comparte sus conocimientos de forma generosa, sino que da impulso a las marcas que participamos. Así es como acabé haciendo el desayuno y la merienda de 85 mujeres hambrientas por comerse el mundo. Y de paso, pude ponerme a prueba. Un aunténtico challenge y agradecimiento infinito a Èlia por contar conmigo junto a Ana del Club del Desayuno Bonito  que dejó una mesa preciosa y los panes artesanos de Bonfocs. ¡Menudo trío y menudo honor! Ellas son el claro ejemplo de esas sinergías que se generan entre mujeres y que se unen para crecer en vez de competir. Me siento muy afortunada de tenerlas en mi camino.

La idea del desayuno era huír de cupcakes y buttercream y hacer algo más healthy y alternativo. Por eso la mesa consistió en el pan de Bonsfocs, las aguas con frutas, vasitos de mousse de fresa,  yogures con muesli, galletas sin gluten y de avena y cakes menos pesados, con harinas integrales, como el de espelta de la imagen, veganos, como el carrot cake, o el de remolacha con aceite vegetal, muffins de frutos secos y frambuesas y otras delicias. Una mesa diferente que gustó mucho.

Es la primera vez que puedo disfrutar del feedback en directo de las personas que prueban mi pastelería y, aunque un poco raro, y muy nerviosa (tuve mi momento de síndrome del impostor) ha sido una experiencia única.

Al principio no conseguía estar presente. Tenía que entregar el pedido y a la vez estaba inscrita en la jornada. Pero ver a todas estas super mujeres talentosas fotografiando mis creaciones, disfrutando y diciendo lo mucho que les gustaba ha sido maravilloso.

Y es que el objetivo en sí de la Jornada TCA va más allá de comer por supuesto. Se trata de generar sinergias, de impulsarnos, de compartir para crecer, de aprender juntas y sobre todo hacer piña. Se trata de emprendimiento en femenino, de colaborar para pasar al siguiente peldaño. Y esta forma de crecer es la que va conmigo. Es con la que me siento cómoda y me siento más identificada.

En Business Craft me he rencontrado, encontrado y descubierto personas con un enorme talento y una enorme sonrisa. Maravillosas, como Marta Mato, Imma Mestre, Susana Torralbo, Me lo dijo Adela, Anaquinos de papel, Cris Barcelona, Comunicraft y tantas tantas otras. Siento de verás no nombraros a todas.

En la jornada TCA a parte de darle al pico, ya sea masticando o hablando, nos relajamos con una sesión de yoga y aprendimos con los workshops que se hicieron. Como el de Susana Torralbo sobre storytelling del que disfruté como una niña. También me revolucioné con el mejor talk que he visto en mucho tiempo sobre desarrollo de Talento de Irati Lekue . Gracias a ella he empezado a poner nombre a los cocodrilos que me bloquean e intentar dedicarlos el menos tiempo posible. Ha sido simplemente revelador. He descubierto que me gusta crear momentos dulces.

Como no, no podía cerrar este post sin una receta. La del cake de remolacha. Uno de los que más gustó. ¿Preparados?

Ingredientes para el cake:

200g de harina floja

3g de levadura en polvo

3g de bicarbonato de soda

2g de canela en polvo

1 g de sal

175g de azúcar integral

3 huevos grandes

3g de extracto de vainilla

260g de aceite de girasol

225g de puré de remolacha cocida (se puede encontrar en el Mercado y sólo hay que triturarla)

Colorante rojo (opcional)

Precalentamos el horno a 160º y tamizamos la harina junto a la levadura, el bicarbonato, la sal y la canela. En la batidora, mezclamos los huevos junto al azúcar, la vainilla y el aceite y añadimos poco a poco (a cucharadas) la mezcla de harinas. Finalmente añadimos la remolacha. Mezclamos hasta que todo esté bien integrado y añadimos el colorante si queremos.

Vertemos en un molde grande o dos pequeños y horneamos unos 35 minutos aproximadamente o hasta que la temperatura interior del cake alcance los 91º.

Ingredientes para el frosting de frutos rojos:

3 claras de huevo

90g de azúcar blanco

200g de mantequilla a temperatura ambiente

35 g de pasta de frutos rojos

Colocamos al baño María en un bol las claras y el azúcar. Removemos con unas varillas hasta que el azúcar se haya diluido y la mezcla sea homogenea. Apartamos del fuego y batimos a velocidad media con la amasadora. Batimos hasta que se enfríe el bol. Agregamos la mantequilla cortada a trocitos poco a poco sin dejar de mezclar hasta que obtenemos un merengue. Añadimos la pasta de frutos rojos que encontraréis en tiendas especializadas. Con la manga pastelera decoramos el cake a nuestro gusto.

El frosting que sobre se puede conservar en congelador durante meses.

¿Os gustó la receta y el post? Dejáme un comentario, me encantará leerte.

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¡Hola! Soy Sonia Layola, pastelera artesana y fotógrafa culinaria. Bienvenido al rincón desde el que comparto todo lo que sucede en mi día a día, entre harinas y luces.

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