El turrón más suave y elegante de cointreau

La casa se viste de verde y rojo. El árbol parpadea discreto tras el cristal. La Navidad se vislumbra en los ojos de la peque en los que bebo y me alimento de su ilusión. Son días de mucho stress, de ilusiones que acaban conviertiéndose en obligaciones por la falta de tiempo y la imposibilidad de parar. Navidad. Si cierro los ojos aún puedo oír la radio de fondo mientras los números del Gordo cantan. La tele está encendida y la ilusión casi transpasa la pantalla. Tiempos donde nos podíamos dedicar de pleno a pensar en el regalo ideal. En la comida que llenaría en las mesas. En cada detalle. Cierra los ojos y permítete volar. Siéntela. Observa cada chispa en los ojos de los niños. Aprende de ellos. Cada sonrisa tras un regalo. Cada beso y abrazo. Besa mucho, besa más.

 

Os prometí recetas de Navidad y no he cumplido mucho la promesa. A finales de año mi cuerpo ha decidido pararse ya que no lo paraba yo. Un super resfriado de final de año, es lo que he tenido yo como regalo. Como consequencia todo se ha atrasado o incluso parado. Lejos de aprender y escuchar mi cuerpo, me he acelerado aún más para tenerlo todo listo. Hasta que hoy decidí que no tenía sentido y recordé que nada sale bien sino lo haces con amor, desde el corazón y la consciencia. Y en el momento en qué he recordado esto, mi cuerpo se ha relajado y todo ha empezado a fluir mejor. Me he obligado en recordar todas las cosas que había hecho en vez de centrarme en las que no había conseguido hacer. Y son muchas, muchísimas. Te invito a hacer lo mismo. Coge un papel y escribe todo lo que has hecho hoy. Te sorprenderás.

Aún estamos a tiempo de enderezar las Navidades. De acabar el año orgullosos de nuestros logros y de todo lo que aprendimos de los no tan logros. Y más importante, aún estamos a tiempo de celebrar, de disfrutar y hasta de hacer turrón.

El que te presento hoy no tiene más dificultad que la  de atemperar el chocolate que lo cubre. Y yo te enseñaré un truco para que no te sea tan complicado. ¿Te animas? Una vez lo pruebes no vas a querer comprar ninguno más.

Tiempo de elaboración

15 m atemperar (el día anterior)

20m relleno

15m enfriar nevera

Utensilios

Dos moldes de turrón (los míos son de plástico y muy baratos. Los compro en Jarpega pero he visto online también)

Una bandeja honda

Una rejilla

Espátulas

Boles

Cazos

Termómetro de cocina

Ingredientes para dos turrones de 25 cm x 4 cm

Cobertura negra al 70%

2g de te ahumado

150g de cobertura con leche a 40% cacao

75g de nata

20g de azúcar invertido o miel suave

25g de mantequilla

20g de cointreau (o cualquier otro alcohol)

Elaboración

Si podemos el día anterior mejor, preparamos nuestros moldes limpíandolos con un algodón.

Atemperamos chocolate negro. Atemperar en este caso es importante, no sólo por el brillo que conseguiremos, sino porque sino nos arriesgamos a que no se desmolde bien. Para atemperar el chocolate negro (unos 300g), tenemos que hacer que el chocolate pase por una curva de temperatura de 55º-29º-31º.

Para conseguir esto lo mejor es deshacer el chocolate a 55º , reservar una pequeña cantidad en un vaso o bol de plástico y verter el resto sobre la mesa de trabajo bien limpia e ir removiéndo hasta que baje a 29º. Y luego subir a 31º. Pero hacer esto en la cocina es muy aparatoso, por lo que os recomiendo un truco. Preparad un bol grande con agua bien fría. No pongáis hielo porque el chocolate enseguida se solidifica. En otro bol más pequeño deshaced el chocolate al microondas (sin mezclar al principio) hasta 55º. Apartamos una pequeña cantidad en un vaso o bol de plástico. Hacemos un baño María invertido. Es decir, colocamos el bol pequeño con chocolate dentro del grande con agua fría. Vamos removiendo poco a poco (no mucho porque se solidifica) hasta conseguir que baje a 29º. Puede tardar un poco. Una vez lo tenemos a 29º, vertemos una pequeña cantidad (muy muy poca, una lágrima) del chocolate que teníamos reservado para subir de nuevo la temperatura a 31º. Ya lo tenemos.

Llenamos nuestro moldes con el chocolate. Los vaciamos en un bol o bandeja. Con una espátula sacamos los excesos de los bordes. Picamos un poco los moldes en la mesa de trabajo para eliminar búrbujas y los ponemos boca abajo sobre una rejilla, con una bandeja abajo, para que acaben de sacar el exceso de chocolate. Si en tres minutos no ha cristalizado, los ponemos un momento en la nevera. Después sacamos de la nevera y los dejamos reposar fuera. Reservamos el chocolate que nos ha sobrado. Lo podemos reutilizar. Tomad nota porque así es como se hacen también los bombones.

Si no queremos atemperar y sólo deshacer el chocolate, lo podemos hacer pero el resultado no será igual.

Vamos a por el relleno. Infusionamos el te unos 3 minutos a 80º con la nata. Colamos. Volvemos a pesar y si hace falta añadimos nata (puede evaporarse un poco al infusionar).

Fundimos el chocolate con leche a 40º. Calentamos la nata con te con el azúcar invertido o miel hasta alcanzar 60º. Vertemos sobre el chocolate. Mezclamos. Incorporamos la mantequilla fría en cubitos y el cointreau. Trituramos con la ayuda de un thurmix sin levantar. Rellenamos los moldes y sellamos con un poco del chocolate que nos ha sobrado elminando los excesos con una espátula. Dejamos un rato en la nevera para que cuaje y desmoldamos con mucho cuidado.

Se os fundirá en la boca, os lo prometo. El resultado es super suave y delicado al paladar. Vas a volver a creer en Papa Noel.

 

 

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¡Hola! Soy Sonia Layola, pastelera artesana y fotógrafa culinaria. Bienvenido al rincón desde el que comparto todo lo que sucede en mi día a día, entre harinas y luces.

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