Buñuelos de fresa

Redondas, sencillas, en cursiva, insinuantes, divertidas, con ternura, reveladoras: palabras. Se encadenan entre ellas dando forma a mensajes, alineadas, a veces de forma breve, a veces con complejidad, sin apenas pausas para respirar.

Desde que tengo uso de razón se aparecen bailando en mi cabeza. Con frecuencia a modo de pantalla, otras como una sopa espesa de letras. Por mucho que intente espantarlas de un manotazo allá siguen. La verdad es que ya no podría vivir sin ellas. Consiguen dar sentido a mi incesante verborrea mental. 
Por eso, decidir en apenas segundos, desconectar los comentarios del blog de Google Plus para poder dar entrada a más personas, fue como si me arrancaran una parte de mí. Sentí una punzada en el corazón. Directa, breve pero intensa. Al desconectarlos los perdía. Y con ellos perdía una gran parte de la memoria de este blog. Pero por otro lado ¿cómo podía seguir ignorando otras palabras que se quedaba fuera del omnipresente mundo de Google? 
Si pienso en los inicios de este blog, en los que me animaron a empezarlo, el verbo compartir era el gran motor que lo movía. De ahí que haya finalmente decidido planteármelo como un nuevo despertar. De todas maneras, ¿como olvidar cada uno de vuestros mensajes? Cada vez que escribo un post, empiezo a entrar compulsivamente para ver cuál será el primer. 
En mi mente allí está en verde Aisha siempre leyendo mis relatos, Chus aparece en naranja animándome con las fotos, Linda como un alma gemela, MariaLuisa con su tinte musical, Cris una mariposa revoloteando alegre, y así, todas, todos y cada uno de vosotros. Estáis allí en mi pantalla recolectora de palabras que ansía tanto cubrirse de pétalos multicolores formados por letras.

Buñuelos de fresa
Para la masa: 100 g de harina de media fuerza, 1 pizca de sal, 2 yemas de huevo, 2 claras de huevo, 1 huevo entero, 10 cl de leche entero, 20 g de azúcar

Para el acabado: 500 g de fresas, 100 g de azúcar, 1 cucharada de café de canela en polvo, aceite de girasol

Tamizamos la harina en un bol, añadimos las dos yemas de huevo, el huevo entero y la pizca de sal. Mezclamos con una varillas de mano hasta conseguir una pasta espesa. Añadimos en tres veces la leche sin dejar de mezclar. La masa tiene que quedar fluida y homogénea.

A parte montamos a punto de nieve las dos claras de huevo añadiendo el azúcar en tres veces. Una vez están bien montadas las añadimos a la masa de huevo y la incorporamos con la ayuda de una espátula de plástico de forma envolvente.

Calentamos el aceite hasta 180º. Mientras calienta, o antes, limpiamos y quitamos las colas a las fresas. Y las pinchamos con palos de brocheta o de madera (en cualquier chino los tienen). Preparamos una bandeja honda con el azúcar y la canela bien mezclado.

Cuando tengamos el aceite caliente, mojamos las fresas en la masa y las ponemos de dos en dos en el cazo con aceite. Podemos quitar los palos si nos va mejor (a mí me va mejor). Cocemos los buñuelos hasta que  estén bien dorados, los sacamos con la ayuda de una espumadera y los pasamos por el azúcar. Y así vamos haciendo de dos en dos. Tenemos que vigilar que el  aceite no se caliente demasiado porque sino los buñuelos se quedan crudos por dentro. Si vemos que se cuecen demasiado rápidos bajamos el fuego.

Dejamos enfriar un poco antes de servirlos.

Seguir leyendo
8 comentarios
Añadir un comentario

Tu email nunca será compartido Campo requerido *

  • Como no vamos a venir a leerte si da un gusto tremendo!!!
    Yo te entiendo, es mejor no tener los comentarios a través de google, porque se queda fuera gente que no tiene cuenta con ellos. Y si al desconectar se perdieron nuestros comentarios, no te preocupes, seguiremos viniendo a escribirte y decirte que nos encantan tus recetas, y qué decir de las fotos. Que por cierto las de este post son realmente espectaculares.
    No he comido nunca buñuelos de fresa, y si consigo no pelearme con la masa, seguro que los haré 🙂
    besos!!ResponderCancelar

  • Ay que bonica que eres 🙂 Ahora hecho de menos los iconos esos con corazones en los ojos. Muac! Pues yo no tenía ni idea, y caí naive de mí de cuatro patas en la telaraña de M Google sin saber que estaba dejando de lado a toda la gente que no tenía cuenta en Google plus. En fin, a lo hecho pecho y empecemos de nuevo. Con gente como tu, al infinito y más allá. Y no te vas a pelear con la masa porque es muy agradecida. Verás que queda bastante líquida solo tienes que mojar las fresas dentro de ella con el pincho y ya está. Ya verás! Un beso enormeResponderCancelar

  • Com no t'he d'animar amb les fotos si sempre són precioses? Els relats, les receptes, les imatges…. tot és una delícia. Petons, guapa.ResponderCancelar

  • Tot el que menciones és gràcies a vosaltres, sou vosaltres qui m'animeu a millorar i no conformar-me. Saber que hi ha persones darrera que em llegeixen és a la vegada al.lucinant i per una altra molt bonic. Un petonàs preciosaResponderCancelar

  • Pichona……ya me da igual que nos desenchufes….¡te tengo en el teléfono!, así que por suerte o por desgracia ¡no me vas a perder nunca!, jajaja…..de todos modos…¡no puedes vivir sin nuestras palabras de cariño como yo no puedo vivir sin las vuestras!….en fín….es normal que te pasan de vez en cuando los vientos ( a tí la tramuntana), a mí….ni se sabe…mis vientos van hormonados últimamente así que ¡QUÉ MAS DA!…..Bueno reina….con lo bien que escribes ¡COMO NOS VAS A DEJAR!…sería una majadería.
    BESOS GUAPA
    MarialuisaResponderCancelar

  • Hola preciosa 🙂 Pues sí tu y yo hemos franqueado ya la puerta que separa lo virtual de lo real. Y se lo debemos a nuestros blogs y a nuestras aficiones. Es algo por lo que no quiero dejar de escribir aquí, porque este mundo nos conecta a personas con los mismos intereses y formas de pensar. Y esto es algo que no siempre encuentras en tu día a día. En el mundo real en el que vivimos. Eso sí, quiero volver a vivirlo como al inicio sin presiones externas. Simplemente vivirlo y las cosas como dice Maite fluirán por si solas. O no, quién sabe pero la gente que se asomará por aquí será realmente porque quiere. Y a mí hace tiempo que me tocó la tramuntana. El viento siempre me recuerda la fuerza energética que nos rodea y nos afecta. Y tranquila, que las hormonas nos marcan a todas de una forma a otra. Y bienvenidas sean porque es lo que nos hace tan especiales a todas. Te llamo pronto guapa, que no sé de tí. Un besoResponderCancelar

  • M'encanta fer-te una visita sempre que puc, bonica i comentar-te 🙂 Sempre fan il·lusió els comentaris i jo, com tu (m'ha fet gràcia veure que no sóc la única que ho fa) miro sempre a veure quin és el primer! hehehe N'estic aprenent moltes coses de tu, d'aquest blog, que t'ha quedat fabulós, d'aquestes fotografies que em motiven per millorar dia a dia les meves i aquests escrits preciosos que sempre ens regales, juntament amb aquestes receptes delicioses! Què més es pot demanar? ;P

    Una forta abraçada Sònia!ResponderCancelar

  • Sí, realment fa molta il.lusió i em sento molt afortunada de tenir-vos com a seguidors. Sou pocs però genials. Pensar que puc ser una font de motivació per al teu blog em fa molt i molt feliç Cristina. La veritat és que vosaltres també m'animeu molt a voler millorar dia a dia. Un petonàs enormeResponderCancelar

¡Hola! Soy Sonia Layola, pastelera artesana y fotógrafa culinaria. Bienvenido al rincón desde el que comparto todo lo que sucede en mi día a día, entre harinas y luces.

categorías

SÍGUEME EN INSTAGRAM
@entreharinas

Menu