Cerezas con mousse de yogur

Le hablaba casi en susurros, mientras le acariciaba el pelo. Le hablaba de campos de cerezos y días de sol, de juegos de niños y rodillas peladas. De camisetas manchadas de rojo por el jugo de las cerezas que robaban del árbol mientras reían sin parar, el corazón palpitando.

Echado a su lado, apenas se atrevía a mover, pero ella escuchaba, los ojos cerrados. Cerezas. Casi podía oír el crujir de su carne.

Cerezas con mousse de yogur

La puerta del balcón estaba abierta, los porticones cerrados dejaban entrar la brisa del verano que se acercaba. Le cogió la mano mientras le hablaba de los charcos de agua que encharcaban el camino, del olor al sol en su ropa.

Sus madres los miraban entrar en la cocina. Los zapatos de barro, la mirada picara e inocente de la infancia y la camisa haciendo de cesta para las cerezas. Les reñían mientras les besaban la cabeza, el alma complice de una madre.

Cerezas con mousse de yogur

El tiempo pasaba lento, las tardes se alargaban, los días pasaban y la despedida se acercaba. Hasta el verano siguiente cuando se rencontraran. Cuando se rencontraran. El tiempo pasó, la vida tomó sus propios caminos. Algunos aún encharcados otros más floreados. Y ahora echado a su lado mientras le acariaba el pelo aún podía percibir el olor de cerezas en su piel. El crujir de su carne mientras la besaba.

Cerezas con mousse de yogur

Ella abrió los ojos y lo miró. Complicidad de tiempos pasados, complicidad de amantes, de caminos que se rencuentran a pesar de los años.

Cerezas con mousse de yogur

Esta receta es realmente fácil y deliciosa. La textura final no es bien bien la de una mousse, sino más bien la de un batido. Pero el resultado es refrescante y muy bueno.

Ingredientes para 4 vasos:

350 g de cerezas
4 yogures naturales
200 ml de nata para montar
2 cucharaditas de azúcar avainillado
1 cucharada de mantequilla
4 cucharadas de azúcar moreno
2 cucharadas de azúcar blanco

Lavamos las cerezas y las secamos con un papel de cocina. Las deshuesamos con un aparato especial o con la ayuda de un cuchillo. La verdad es que merece la pena comprarse el trasto para deshuezar, yo pensanba que no lo utilizaría pero cuando lo haces estás feliz de tenerlo.

Cortamos las cerezas por la mitad. En una sartén calentamos la mantequilla con el azúcar moreno y salteamos durante unos 4 minutos las cerezas sin dejar de remover. Espolvoreamos con una cucharadita de azúcar avainillado y reservamos.

Montamos la nata con la otra cucharadita de azúcar avainillado. A parte mezclamos en el vaso de la batidora los yogures con cuatro cucharadas de las cerezas salteadas y dos cucharadas de azúcar. Una vez batido, le añadimos la mitad nata y mezclamos con una espátula hasta que quede homogéneo.

En el fondo de los vasos ponemos un poco del resto de cerezas y luego rellenamos con la mousse. Decoramos con el resto de nata. También podemos poner más cerezas o chocolate para decorar. A nuestro gusto.

Espero que os guste. Que la brisa de verano os acompañe.

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2 comentarios
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  • Qué bonita historia Sonia. Suave y evocadora como el espíritu del verano. Yo nunca he cogido cerezas de pequeña, pero hoy casi casi. Me ha gustado muchísimo. Y me encanta esa última foto, con esa mano que imagino que es la tuya, haciendo tres cosas a la vez, sello de mujer. Un besazo, FerResponderCancelar

  • Me alegro que te haya gustado la historia Fernanda. Mi mano sí, no había caído en que estaba haciendo tres cosas más la foto 😉 Efectivamente, sello de mujer. Un besazo enorme, hasta el próximo postResponderCancelar

¡Hola! Soy Sonia Layola,

pastelera y coach emocional.

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