El vaso medio lleno



Ayer me levanté y fotografié un vaso medio lleno. 

Dejando al margen la extravagancia del momento (leáse mi madre está loca), fue un momento muy simbólico y que resumió el “mini” viaje iniciático de tres días que empecé cogiéndome tres días de fiesta -fiesta=no niños, no pareja durante varias horas al día- para ordenar papeles y casa pero sobre todo, ordenar y cerrar los cajones medio abiertos que tengo por mi vida. Básicamente los que tengo en mi cabeza.


Es simbólico porque hace apenas 3 días este vaso hubiera estado medio vacío.


Y en este viaje no he estado sola y he salido con energía renovada. Como decimos en mi tierra he puesto “fil a l’agulla”. Me he puesto manos a la obra. 


Y en este camino he tenido compañeras de viaje muy buenas. Algunas nuevas como Gina, coach,  a quién conocí a través de otra gran mujer y madre, Cristina, y Paula, a quién me encontré en un taller de fotografía de Álvaro Sanz, y que no dudó en bajar de Sabadell para ayudarme con el diseño que quiero dar al blog. Algunas ya llevan tiempo en mi camino. Noelia, gran amiga y brillante fotógrafa,  con la que ayer pude sentarme a tomarme un te mientras planificamos el taller de fotografía para los chicos y chicas de Fanjac, y Paola, con quién todo parece desdramatizarse y a quién le debo su amistad a mi maternidad.


Grandes mujeres y personas con una sensibilidad especial. 


Decía mi primer osteopata que a veces cuando entras en una fiesta donde apenas conoces a nadie, inmediatamente hay grupos que te atraen y otros que te generan un mal rollo increíble. Por lo que no es raro que acabemos rodeándonos de personas con sensibilidades parecidas con las que la conversación simplemente fluye de forma orgánica y natural aunque el tiempo se haya encargado de poner distancias.


¿El resultado de este “mini” viaje?




El primero: otro recipiente. 

Se trata de llenar espacios vacíos y de paso empezar a mover las cosas.


Esta es una gran idea de Paula que publicó en su blog Tres pompones y que le he copiado descaradamente. Empezar a guardar monedas de 2 euros para ahorrar.


Segundo: empezar a trabajar activamente en el blog. Mi otro blog La sal de Lilit se fundirá amorosamente con Entre Harinas y formará Entre harinas…y sal. Porque tengo muchas caras y necesito comunicar como respirar. Escribir sólo de cocina es como amputar una parte de mí. Soy como un buen wok que a veces se quema eso sí.  Y más cambios que espero empiecen a coger formar pronto. No muy ambiciosos. Pero vamos a lavarle un poco la cara! Gracias Paula!


Tercero: ir a chafardear por Hoffman  y averiguar sobre el curso de pastelería al que de vez en cuando le doy al link. Y también, por qué no aceptar una vacante en abril para el curso de tartas decoradas en Cakes Haute Couture.


Sé que todo suena a resoluciones de Año Nuevo. Pero al menos concededme que he superado el iré al gimnasio, estudiaré inglés y me adelgazaré. 


Propongo que vayamos viendo juntos estos proyectos y me echéis un tirón de orejas si no los cumplo.

Seguir leyendo
Sé el primero en comentar
Añadir un comentario

Tu email nunca será compartido Campo requerido *

¡Hola! Soy Sonia Layola,

pastelera y coach emocional.

categorías

SÍGUEME EN INSTAGRAM
@entreharinas

Menu